Cádiz es una tierra para ser feliz al desabrido de las bahías expuestas a los nuevos vientos. La Constitución de 1812, proclamada en el Oratorio de San Felipe de Neri Cádiz, no es más que un grito liberador. La filosofía de este pueblo no está en sus libros, vive en sus gentes, en el valor de la palabra hablada. La calle es el salón del pueblo. En ella encuentra asiento el diálogo, el ánimo y los humores de unas gentes que se expresan a través de la copla, de un canto que cuenta las verdades secas, las bondades y los maltratos que depara la vida.
CÁDIZ es la HABANA en la boca de Carlos Cano. La dignidad de la pobreza, la sensualidad amasada de este sur purificador de caminos y mares…
Lo que nos impresiona de CÁDIZ es su carnalidad, es su hondo sentido de la vida, su ausencia de rencor hacia aquellos que secularmente la maltrataron. Lo que nos emociona es su ingenio, su inasible libertad, su original rebeldía, su robustez y aplomo ante las lacerantes amenazas de los poderes y sus clases.
«Pocos lugares como éste donde mejor se viva y más se goce».
Es en su imperfección, sus vacilaciones y quebrantos, en su belleza, sus paisajes y sus diferencias donde me parece más entrañable y más querida…
La historia de CÁDIZ, a caballo entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, una ciudad volcada al mar y al comercio que alcanzó una gran prosperidad en la época romana y que con la caída de éste y las conquistas visigodas entró en una época oscura.
No es hasta la reconquista (1264), incorporándose a la Corona de Castilla, cuando se instauran los astilleros reales en la bahía de CÁDIZ. De sus puertos partieron numerosos descubridores, como Cristóbal Colón o Álvar Núñez Cabeza de Vaca, y conquistadores en la época colonial lo que la enriqueció creando una sociedad burguesa gaditana, liberal y revolucionaria.
Como ciudad que tuvo el monopolio comercial con América, sede de la Casa de Contratación y Flota de Indias, fue escenario de numerosas batallas navales y de la creación de la primera Constitución Española.
Después de su implicación en la Guerra de la Independencia y hundida tras la pérdida de Cuba, la ciudad no ha parado de crecer, aunque no ha recuperado su importancia en el ámbito nacional…
Un gaditano, cuando se refiere a «CÁDIZ», está señalando la parte antigua de la ciudad, la que se encuentra dentro de las Puertas de Tierra. A veces, para ponérselo más fácil a los no gaditanos, se hace la aclaración a «CÁDIZ, CÁDIZ»…
Jierro
