En la hora de la siesta
le canta al sol la chicharra,
en la sequedad polvorienta
de los olivos sedientos
que sin compasión se abrasan…
La niña juega en la alberca,
salpica en el borde echada,
fresca, no siente el calor,
absorta en las gotas de agua,
disfruta de la cálida mañana,
se extasia con el color añil
del cielo sin nubes blancas.
La perra pastora, astuta,
en un descuido se baña,
pero no puede salir
con el verdín se resbala…
Ari con sus manitas
de sus rizos la agarra,
ella sacude sus pelos
Y se muestra agradecida
cuando le lame la cara…
Jierro
