En torno al año 1000, CÓRDOBA fue una de las ciudades más prósperas y avanzadas del mundo.
Bajo el reinado de Abderramån III, la capital del califato irradió luminosidad, conocimiento y cultura.
El califa amplió las fronteras de la España musulmana, consolidó ciudades y emprendió obras civiles y militares que hoy nos siguen impresionando por su magnitud y belleza . En su ciudad natal amplió la mezquita que décadas antes habían levantado sus antepasados y que es el símbolo imperecedero de CÓRDOBA.
Las columnas son de mármol y los capiteles están labrados de forma que asemejan pétalos de flores.La luz que se esparce en el recinto envuelve y estiliza los arcos de herraduras superpuestos . El mihrab derrocha lujo junto con los estucos, las columnas de mármol esculpido, los mosaicos, las bóvedas de complejas nervaduras …
Todo fue salvado gracias a la torpeza de un obispo que mandó levantar en el centro de la mezquita una altiva catedral que sería hermosa en cualquier sitio menos aquí. Pues de no haber existido y haberse mezclado con el templo árabe, hoy lamentaríamos la pérdida de la Mezquita de Córdoba por la historia de España acompañada de vilezas y sacrilegios por obra y mandato de algún siniestro inquisidor…
Por fuera la mezquita linda con el Guadalquivir, el río grande de los árabes, el puente romano une la ciudad vieja con la Torre de la Calahorra, que en la actualidad acoge el Museo de las tres culturas…
Alrededor del templo con calles blancas y perfumadas de flores se encuentra el barrio de la judería, la sinagoga y otras iglesias cristianas…
La ciudad mora, capital del emirato y califato Omeya, donde se levantó el prodigioso bosque de columnas de la mezquita. CÓRDOBA, está presente en cada esquina, plaza y alameda …Mirando al río que discurre callado y silencioso para no alterar el sueño de una ciudad que sigue viva hace más de un milenio…
Jierro
