Bajo el cielo rojo y violeta
donde aquella música mágica,
al alma revive y sueña,
deja en el mar lejano
la amargura desgajada,
que guarda muda y fiera.
Una franja de sol puro
al filo de olas plateadas,
Inflama el ambiente oscuro
y envuelve a la noche prematura,
arde en sus ojos perspicaces
de ceño pensativo y taciturno,
retazos de negras sombras
en esta alma rota, errante…
Mientras los labios sonríen
manchados de suave púrpura,
en el rostro de pálida tersura
y la noche ya se ilumina
a solas, en la inmensa llanura…
Jierro
