Hay pruebas suficientes y datos científicos que demuestran cómo las enfermedades actuales se hallan en estrecha relación con la contaminación del medio ambiente y los alimentos; al tiempo que puede acusarse a la medicina oficial de que en muchos casos está al servicio de la industria farmacéutica.
Sabemos que el bienestar actual sólo es posible en cuanto el ciudadano es consumidor, despilfarrador y animal competitivo, un ciclo constante cuyo resultado es el estrés, la desunión familiar, y en muchos casos la enfermedad…
La sociedad occidental alardea de que » todo tiempo pasado » fue peor en comparación con el presente.
Es una sociedad que dice haber colmado las necesidades básicas, que tiene un sistema político llamado » democrático «, la sociedad europea, tal como la conocemos se siente orgullosa, de que poniendo a la Ciencia y a la Técnica al servicio de la filosofía neocapitalista de vida, es decir : economía libre de mercado, acumulación de capital, integración del proletario en el círculo de consumo, etc…Ha conseguido llevar la felicidad y el bienestar a la mayoría de sus ciudadanos.
Frente a este discurso, que con diferentes tonos pero igual contenido aparece tanto en las películas de Hollywood y las revistas semanales o los anuncios diarios o programas dirigidos a las «amas de casa» el movimiento ecológico recuerda que la pobreza existe también en el mundo occidental, el aparente progreso de grandes capas de población ha sido realizado a través de grandes hipotecas donde el dinero tiene prioridad sobre el ser humano cuando ambos entran en conflicto.
Varios estudios científicos han demostrado que el aumento del nivel de vida en nuestra sociedad y la creación de leyes sociales ha sido posible debido a la explotación indiscriminada realizada sobre la población y los recursos naturales del Tercer Mundo.
Esa rueda de consumo y de producción exagerada ha producido ya una catástrofe ecológica de dimensiones nunca antes conocidas en toda la historia de las civilizaciones, pues el atentado contra la Naturaleza amenaza en última instancia al hombre, como ha quedado en evidencia con la última pandemia que estamos padeciendo…
Jierro
