jueves, 30 de septiembre de 2021 – 07:14

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La abuela siempre ha dicho que para prevenir o curarse de las enfermedades lo que hay que hacer es comer mucho, cuanto más mejor, con ganas o sin ellas .
Nada fácil resulta hablar de ayunar a esta sociedad occidental, habituados como estamos a la glotonería. Comemos demasiado, hasta los más concienciados con este problema…

En contra de este criterio, el ayuno está cobrando cada día más importancia.
En muchas clínicas de la medicina oficial en Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Francia,etc … Una parte de la población de estos países practican regularmente ayunos terapéuticos, un día de ayuno a la semana, con el único pretexto de que el cuerpo repose y mejore su vida.

Ayunar no es tan grave ni especial, todos los animales lo hacen. Así tenemos por ejemplo al salmón que no ingiere absolutamente nada durante el periodo que dura el remonte de los ríos, el pingüino y el macho de la oca hacen lo mismo durante la época de incubamiento, la foca macho, etc…Es frecuente también ver a los animales ayunar cuando están enfermos o heridos.
El hombre, gobernado por las mismas leyes de la naturaleza, puede ayunar largo tiempo e incluso sacar beneficio de ello.

La historia está llena de grandes personajes defensores de esta práctica como HIPOCRATES, SÓCRATES, PITÁGORAS, PLATÓN…
PLUTARCO consideraba que abstenerse de alimento un día era preferible a cualquier medicamento para curar la mala salud .
Ayunar es una abstinencia total y voluntaria de todo alimento excepto agua.
Hay que entender al ayuno como una época de vacaciones para nuestros órganos, agotados por el exceso de alimentación, de esta forma descansan y se ponen en condiciones de recuperarse, renovarse, rehacerse.
Al liberar al cuerpo de todas estas cargas se siente uno más ligero y lleno de vida.

Ayunar no es morirse de hambre, el ayuno voluntario no es privarse de algo, es descansar.
Con este descanso el cuerpo se pone al día en la eliminación de toxinas que dificultan su mejor funcionamiento. La mente se vuelve más aguda.
Una vez vencida la manía de que debemos comer todo el tiempo, no hay razón alguna para tener miedo al ayuno.
Podemos llegar a un nuevo concepto de los alimentos y a una nueva relación con ellos si logramos incorporar el ayuno a la forma cotidiana de vivir…

Jierro


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