Apenas hay sitio en la sociedad actual para el circo tradicional y cuando las cosas no van bien hay que buscar otras salidas…
Cuando se vive en una «casa» con ruedas poco importa que el espacio sea tan reducido, porque «vivir» significa contactar con más gente y conocer el mundo y te das cuenta que las cosas consideradas importantes no lo son tanto…
Antaño, la palabra «feriantes» era sinónimo de gente de mal vivir, se les miraba con un recelo en el que cabía el temor, la compasión y también una buena carga de envidia.
A ellos no les plantea ningún problema la opinión de los demás, porque «el que no tolera es porque no conoce».
Las auténticas desventajas de su nomadismo no son de índole emocional, sino físico: las muchas horas de carretera, esos traslados necesariamente lentos tanto de los grandes camiones como de la caravana.
Aún sabiendo que su vida se basa en la provisionalidad, el momento de cambio siempre conlleva su carga de agobio e incertidumbre.
Precisamente en estos años de pandemia, sin saber, cuando se podría volver a trabajar en las atracciones, han sido especialmente duros…
La disciplina del clan se siente en el aire: tras generaciones de vida errante familiar, debe estar incluida en sus genes.La relación es quizás más estrecha que en la vida normal y la onda de convivencia parece inmejorable.
Cabría pensar que los más jóvenes se dejasen llevar por la vida sedentaria en las ciudades modernas, pero no es así. Todos quieren seguir en esto, no quieren vivir de otra manera…
En realidad la mayoría de los feriantes tras las últimas ferias de octubre, no todos viven igual, algunos tienen viviendas en su lugar de origen donde pasan el invierno haciendo otro tipo de trabajos, otros aparcan la caravana junto a sus atracciones y en ese tiempo de inactividad la reparan y ponen a punto para la próxima temporada.
Saben que saldrán de la mala racha, como cada día salen de tantas… Y en invierno son músicos callejeros, fabrican collares y otros objetos para vender en mercadillos, trabajan de camareros con puestos ambulantes de comida rápida etc…
Con los sentidos confundidos, cuesta evocar el significado que en el pasado tenían las ferias, cuando su colorido, su estridente música, su pinturero movimiento, eran una de las pocas fuentes de fantasía dulce, vertiginosa y posible…
Lo que más aman es la libertad a pesar de los aspectos negativos de su forma de vida, proclaman a los cuatro vientos:
«ES LA VIDA QUE SIEMPRE HEMOS CONOCIDO. NO PODRÍAMOS VIVIR DE OTRO MODO»…
Jierro
