Con un fado en el alma.
Amália Rodrigues y Dulces Pontes, dos voces para dos épocas distintas del fado.
El origen del fado a medio camino entre las canciones de los esclavos africanos y las que entonaban los marineros en sus viajes hacia las colonias.
La melodía tristona e intimista del fado tiene toda la carga de la » saudade » sentimiento nostálgico que se hizo extensivo al carácter portugués en general, y el toque personal de sus intérpretes lo han elevado a la categoría de emblema.
En 2011 recibió la distinción de Patrimonio de la Humanidad concedida por la UNESCO.
Amália empezó a cantar a los grandes poetas portugueses.
Un chal, una guitarra portuguesa, una voz y mucho sentimiento ofrece Amalia Rodrigues (1920-1999) considerada la embajadora artística de Portugal. En una de sus canciones más célebres canta:
«Todo esto es fado»
amor, celos, ceniza y fuego
dolor y pecado.
Todo esto existe; todo esto es
triste; todo esto es fado
En 1977 Carlos do Carmo editó el álbum » Um homem na cidade «.
Misia trajo el fado a poetas como Antonio Lobos Antunes.
Sin embargo, es con Dulces Pontes con quien el fado se proyecta mundialmente. Su
«Cançao do Mar», una nueva versión del tema «Solidao» de Amália Rodrigues.
Su legado prevalece y no hay fadista que no interprete sus temas. Es la gran musa de todas las generaciones posteriores y a ella se debe en gran medida el reconocimiento del fado, de la lengua y cultura portuguesa en el mundo…
Tiene algunos paralelismos con otros estilos relevantes de la misma época, como el tango, el rebotiko y el flamenco.
En 2007 el realizador español Carlos Saura estrena la película » Fados «.
Carlos Cano sentía auténtica devoción por Amália Rodrigues, los dos se profesaban una admiración mutua. Le dedicó la copla » María la Portuguesa «…
Jierro
