miércoles, 03 de noviembre de 2021 – 07:30

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IBN BATTUTA, poco conocido en Occidente, recorrió a pie más trayecto que nadie en la historia. Referente de exploradores, fue una de las primeras personas que viajaron por el puro placer del viaje.
Cuando en el año 1349, IBN BATTUTA regresó a Marruecos acompañado de un séquito de sirvientes y cargado de riquezas, pocas personas reconocieron al muchacho que 24 años atrás saliera del país a lomos de un burro y con un fardo como único equipaje.

Pero lo era, con 21 años de edad, llegó a recorrer más de 120.000 kilómetros, con una máxima personal de no pisar dos veces el mismo camino, el periplo de IBN BATTUTA comenzó en su TÁNGER natal en dirección a la MECA. Como él narraría: «Sólo, sin compañero con cuya amistad solazarme ni caravana a la que adherirme». Ya en la Ciudad Santa quedó prendado de la gran variedad de gentes y culturas agolpadas en sus calles. Fue entonces cuando se juró contemplar por si mismo la amplitud del mundo, esas regiones de las que ni siquiera había oído hablar…

Y cambió su regreso a Marruecos por la marcha a Bagdad.
En los siguientes años viajó a Kenia, Oriente Medio, Anatolia y al Mar Negro, al Caucáso y Constantinopla…
En la India se asombroy de los trucos de los yogis y quedó aterrorizado por la costumbre de la inmolación femenina junto a sus maridos fallecidos.

El sultán de la India lo nombró » Kadi » enviándole en 1342 a CHINA como su embajador personal. Durante el trayecto unos bandidos asesinaron a todo su séquito y a pesar de haber perdido todo, logró congraciarse con el GRAN KHAN. A su servicio rehizo su fortuna, regresando a Marruecos en noviembre de 1349.

En su libro se autodefinió como alguien que siempre está dispuesto a aprovechar la oportunidad de emprender una nueva aventura y que sabe exprimir lo bueno de cada circunstancia…

Jierro


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