jueves, 04 de noviembre de 2021 – 07:48

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Nacido en Granada
criado en Cártama
enamorado en Coín,
frontero de Alora…
Entre 1410 y 1424 tiene lugar la historia de la hermosa Jarifa y el Abencerraje.
En tiempos del infante Don Fernando, Rodrigo de Narváez alcaide de Antequera y de Álora. Un día cuando salió a vigilar con nueve escuderos se encontraron con un moro que iba a caballo y lo hicieron prisionero tras defenderse con valentía…

El moro Abindarráez, noble y heroico Abencerraje granadino, se dirige a casarse en secreto con la hermosa Jarifa con la que se había criado en Cártama, acogido desde niño por su padre, rescatado de Granada cuando asesinaron a la familia de los Abencerrajes…

Abindarráez al ser vencido en la lucha por los escuderos y Don Rodrigo de Narváez, le cuenta su historia a éste.
Le dice que está enamorado de Jarifa, siendo esos amores contrariados por el padre de ella. Y en ausencia del padre que había ido a Granada, ella le había mandado aviso de que fuera a visitarla a Coín para casarse con ella.
Entonces Rodrigo de Narváez se apiadó de él y le ofrece ponerle en libertad para que pueda ir a casarse con Jarifa si, a cambio, regresa a su prisión al tercer día. Abindarráez se lo promete y Rodrigo le deja marchar.

Ese mismo día llega a Coín y se casa con Jarifa. A la mañana siguiente, apenado, le cuenta a Jarifa que debe marcharse por la promesa. Ella intenta convencerle para que no se vaya, diciendo que envíe a cambio un rescate.
Pero Abindarráez se niega y le dice que debe regresar, a lo que ella responde que
» Nunca Dios quiera que, yendo vos a ser preso, quedé yo libre, pues no lo soy», decidiendo entonces marchar juntos a Alora.

Llevaban un tiempo viviendo con Rodrigo cuando el Abencerraje le dio a conocer su inquietud por haberse casado con Jarifa sin el consentimiento de su padre.
Así pues, Narváez le envío una carta al Rey de Granada excusándose y notificándole la captura de los dos enamorados. Y que intercediera ante el padre para que les perdonará.

Pasado un tiempo se fueron a vivir a Coín y Abindarráez le envío a Narváez armas, caballos y oro como agradecimiento. Rodrigo aceptó el armamento y mandó de vuelta el oro. Así todos quedaron satisfechos y disfrutaron de esa amistad de por vida…

Desde entonces los espíritus de Abindarráez y Jarifa pasean por el Valle del Guadalhorce y desde lo alto de la ermita de Cártama aún se puede contemplar lo que queda del castillo…

Jierro


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