El tren discurre entre túneles,
la luz penetra por los huecos
de ventanas que unen a rocas
o balcones sobre montes azules
y en la curva de rieles pone frenos.
Al pie de la Huma se unge
con aromas de rudas y espliegos,
entre el balasto asentado que cubre,
en medio de la Estación de EL CHORRO,
la vía con hojas llenas de herrumbre.
Bajan al andén cautivados,
nuevos y antiguos viajeros,
con sus deportivas vestimentas
y fantasmas de viejos recuerdos…
En estos lares de mi tierra,
los olmos quedaron desnudos,
el agua corre entre peñas,
bajo un cielo celeste, tozudo,
aunque el otoño esté cerca…
Jierro
