Los folios quedaron solos,
en blanco sobre su mesa,
se fue una tarde de otoño,
en el mes de las violetas,
y en la alameda del río,
vuelan hojas amarillentas.
Dejó EL CORAZÓN HELADO
y una esperanza infinita,
ahuyentando negras sombras
en este pueblo que camina
y bebe en sus lecturas,
la historia que no se olvida.
¡MUCHAS MUJERES HOY
SEAN, COMO TÚ, ALMUDENA!
Generaciones futuras,
rebeldes como MALENA,
sueñen dejando huellas,
aprendiendo de tu vida,
luchando por las ideas …
Jierro
