Mi abuela me llamaba
cuándo hervían las natillas,
para el fondo de la olla,
rebañar con la cuchara.
Era el postre de la cena,
con la leche de la vaca
que traían a una vecina,
para vender en confianza.
Hacíamos nata, mantequilla,
arroz con leche y canela,
flan de azúcar requemada,
queso con yerbabuena .
Mojábamos las torrijas,
y cuando llovía, las gachas,
de exquisitos cuscurrones
y leche con miel de cañas.
El chocolate caliente,
en algunas ocasiones,
echo de menos a mí abuela,
sigo sus indicaciones.
Cuándo preparo esos postres,
removiendo la cuchara…
¡¡¡Las natillas están pegadas!!!
Jierro
