sábado, 11 de diciembre de 2021 – 07:47

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Quien más y quien menos se está preparando para tomarse en las fechas que se aproximan un periodo de vacaciones para descansar de las tensiones de vivir.
Esto puede lograrse de muchas maneras, aunque a menudo no es fácil, llevados por la inercia de la vida agitada. Y no siempre descansar es sinónimo de inacción. El problema es que hay mucho que hacer, o así se cree, y poco tiempo para realizarlo…

Por lo demás, tampoco sería necesario trabajar tanto para vivir dignamente sí el planteamiento social estuviera realmente dedicado al bien común y no a la mutua explotación.
Investigaciones actuales tienden a demostrar, por ejemplo, que el hombre neolítico en lugar de estar, como se creía, casi exclusivamente dedicado a la búsqueda de alimentos, no invertía para tales necesidades, al parecer, más de 20 horas a la semana; y llevaba una vida tranquila en amplias viviendas a menudo junto al mar, ya que la pesca
constituía una de sus principales fuentes nutritivas.
Nosotros somos más inteligentes: entre el maquinismo y las horas extras está creciendo desoladoramente el número de parados…

No debe olvidarse que cada cultura tiene su propia jerarquía de valores y su manera de considerar el trabajo.
Así, el pueblo judío no sólo dedicaba un día de cada siete al descanso, sino que cada siete años había un año llamado » SABÁTICO » en que dejaban descansar las tierras y, cada siete veces siete, un año » JUBILAR » en el que además, había una redistribución de los bienes.

Como en tantos otros campos de la vida, hay que dar primacía a la persona sobre las circunstancias, aunque éstas sean inalienables.
Hay que trabajar para vivir, y no vivir para trabajar…
¿Y no es a veces agradable y conveniente simplemente el no hacer nada?
Tumbarse sobre la yerba de un prado y seguir el curso de las nubes no tiene por qué significar una pérdida de tiempo.

Se trata de apartarnos de vez en cuando de las preocupaciones habituales, de hacer una pausa en la afanosa administración del tiempo y el espacio. Sin más propósito que el de SER…

Jierro


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