El otoño llega a su fin,
la tarde cae despacio,
en el poniente encendido,
nubes esmaltadas de añil,
forman dibujos idílicos
al terminar el calendario.
Hogaño aún no ha llovido,
las hojas de oro mustio
con descolorido vestido,
en un paisaje quebrado,
yacen pardas y amarillas
olvidadas en el prado .
¿Qué nos traerá el invierno?
Quisiera escuchar la lluvia,
sentada mirando al fuego,
oír cantar a la tierra
en un sumido silencio,
y a esa agua cristalina
con el roce de sus besos…
Jierro
