Y te fuiste

Y te fuiste

Cariño, que no se te olvide,
que te quiero mucho…
Y te fuiste, te has marchado,
el primer día del invierno oscuro,
con oído despierto, desvelado,
en tu velar con las estrellas, callado…

¡Sé qué fuiste! ¡Cómo eras!
Un castillo con elevada torre
desde donde yo, subida a ella,
veía el mar, el monte, el prado,
donde la vida nace y resplandece,
en que el cuerpo del espíritu abandonado,
se separan en las manos del ocaso.

Fuiste el alma de mi vida
y te alejaste sin tenerlo planeado
en el solsticio de la noche más larga,
por los bosques distantes, perfumados,
donde las ligeras brisas del plenilunio,
trae tu recuerdo, nunca olvidado…

Jierro


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