Pequeños y mayores esperan con emoción la noche del 5 de enero cargada de regalos y de ilusiones.
Los Magos en realidad eran astrólogos y los nombres de MELCHOR, GASPAR y BALTASAR tienen su origen en una larga tradición medieval.
Sus nombres aparecieron por primera vez en el famoso mosaico del siglo VI en la Basílica de San Apolinar en la ciudad italiana de Rávena…
La adoración de los Reyes fue un motivo para que los grandes pintores del Renacimiento recrearan en sus lienzos la famosa escena: tres reyes vestidos con áureos trajes y acompañados de exóticos séquitos, arrodillados en un humilde establo de Belén…
En España, y gracias a los testimonios escritos y artísticos que se guardan en la Biblioteca Nacional, somos testigos del nacimiento de esta leyenda a lo largo de los siglos, en concreto en una de las piezas más excepcionales de la literatura española del siglo XII, el llamado «AUTO DE LOS REYES MAGOS».
En la actualidad, la festividad de los REYES MAGOS viene cargada de tradiciones como la de la CABALGATA del día 5 de enero, en la que los tres REYES reparten caramelos y los pajes de cada rey recoge las cartas de los niños más rezagados.
Se deben esa noche, poner los zapatos en la ventana, tampoco se debe olvidar dejar agua y pan para los camellos, y una copita de licor o un vaso de leche y turrones para que los cansados REYES recuperen fuerzas…
Pero no todos los niños recibirán un regalo por su buen comportamiento. Está establecido que los REYES dejarán un trozo de carbón a todos los niños que se hayan portado mal durante el año.
Para acabar el día de los «NIÑOS», no puede faltar un «roscón de Reyes» o un «dulce de merengue» y sobretodo no debe faltar un regalo para cada niño…
Jierro
