A fuerza de inventar, el hombre ha perdido la capacidad de asombro. Cuando Julio Verne escribía sus novelas de ciencia-ficción, nadie pensaba que aquello pudiera materializarse algún día. Sí entonces un hombre o mujer hubiera conseguido volar o llegar a las profundidades del océano, quizás se hubiera tomado como juegos diabólicos…
Hoy vemos que los inventos se suceden con pasmosa rapidez, estamos convencidos que se llegará a MARTE o que se podrá hacer turismo espacial…
Sin embargo, hay un cierto pasotismo en asuntos de la mayor importancia.
Las multinacionales cuando ven sus intereses amenazados intervienen en orden económico internacional, un proyecto de capitalismo tecnológico en una etapa crítica de la economía mundial.
Los Estados Unidos han hablado de guerra inminente entre Rusia y Ucrania y el Kremlin niega que éstas sean sus intenciones.
Europa trata de relajar la tensión entre Ucrania y Rusia y apuesta por una vía diplomática: el cuarteto de Normandía (Alemania, Rusia, Francia y Ucrania) busca llegar a un acuerdo diplomático y evitar problemas mayores…
Las tensiones entre Rusia y Ucrania se remonta a la Edad Media. Ambos países tienen raíces comunes en el estado eslavo oriental de KIEVAN RUS. Por esta razón el presidente ruso habla siempre de «UN SOLO PUEBLO».
Mientras tanto, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, está considerando si debería enviar tropas a Europa del Este, aunque Ucrania no es parte de la OTAN.
Lo que subyace es una guerra económica, por la venta del gas a Europa, entre Estados Unidos y Rusia, ésta quiere venderlo, principalmente, a través de un gasoducto por el BÁLTICO, y Estados Unidos traerlo en buques con el gas licuado.
Por razones de distancia y de los costes de licuar el gas y transportarlo en barcos, el gas norteamericano es considerablemente más caro que el que venden los rusos. Por ello, hay que buscar excusas para que el gas ruso no llegue a EUROPA.
¡QUE CADA UNO SAQUE SUS CONCLUSIONES!
Jierro
