Ojeando por los campos
vuelan los viejos halcones,
fieles amigos del odio,
desde el alba van sembrando:
miedos, amarguras, temores…
Tan triste LA GUERRA
con oculta mano roba,
sin piedad con mano negra,
LA SUERTE de los que vivían en paz,
y la batalla ruda, sin hora,
certera y sombría, agota
al cruel desengaño, la muerte,
y después llegan las lágrimas…
Pero a los que mandan no les importa nada,
ellos mueven sus fichas
y cambian vidas
por poder y plata…
Jierro
