Calima

Calima

Empurpurado el paisaje y herido
de arena roja que viaja y embalsama,
bajo el luminoso cielo de cristal encendido,
carmín violeta con oscuras aguas,
al paraje trastorna de ambarino
y a la tarde adelanta y hace extraña…

Se dijera, en ese momento, que descubrimos:
aguas de sangre en sequía abandonada,
caen sobre el ocaso del poniente plomizo…

Lejanos gritos, cánticos, gotas de lágrimas,
jadean jubilosos en los vacíos caminos,
risas, largos silencios, palabras,
bellos, mágicos y misteriosos ruidos,
arrastra la calima sin esperarla,
en una primavera que llueve limo…

Jierro


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