La superstición puede parecer absurda en un hombre culto, pero no es así. Hay gente cultísima, eruditos y profesores que no pueden evitar ser supersticiosos. Los griegos creían en la magia, la adivinación, los presagios y los augurios.
En el pensamiento mágico y la magia se considera posible producir resultados que, a la razón, resultan contrarios a las leyes naturales conocidas valiéndose de ciertos rituales, en los que intervienen entes considerados en dicha creencia.
Para el individuo supersticioso, la superstición puede cumplir un papel estabilizador para la psique, por medio de los mecanismos de defensa. En este contexto decir: ¡Jesús! tras un estornudo para rechazar la mala suerte, tocar madera, cruzar los dedos u santiguarse, pueden ser percibidos con una funcionalidad curativas.
Las supersticiones romanas estaban en gran parte relacionadas con el mundo de la naturaleza, los romanos leían presagios de desastres en el croar de los cuervos y encontraban protección contra el mal de ojo entre las hojas del acebo. Junto a esta consulta de los augurios iba una fe en las propiedades mágicas, generalmente medicinales (de plantas y animales).
Tres son las razones por las cuales las personas son supersticiosas:
1- Pretender control sobre situaciones inciertas.
2- Atenuar los sentimientos de inseguridad o impotencia.
3- Resulta más fácil que aprender las habilidades necesarias para enfrentar lo que se teme.
Un ejemplo es cuando una persona termina sustituyendo un tratamiento médico que demostró eficacia por otro tipo de recursos que en realidad pone en peligro su salud y su vida…
Encontramos supersticiones todos los días…
- La lechuza: se creía que esta ave presagiaba desastres.
- El tañer de las campanas aliviaba los dolores de parto.
- Las abejas eran insectos sagrados mensajeros de los dioses y traían buena suerte.
- La peonía era una flor considerada de propiedades curativas mágicas.
- El águila, ave rapaz de vuelo rápido, producía rayos y truenos…
Sobre la sal hay muchas supersticiones:
- El pacto de la sal: este mineral lo utilizaban los griegos para sellar tratados con otros pueblos.
- La sal como purificante.
- La sal aleja fantasmas y demonios.
- La sal previene el mal de ojo
- La sal es lo primero que llevamos al mudarnos o inaugurar algo nuevo.
Muchas personas piensan que derramar sal trae mala suerte y para arreglarlo se coge una pizca arrojándola sobre el hombro izquierdo. Se cree que la sal ahuyenta a los espíritus malignos; por eso, siempre hay que tener un recipiente con sal en casa para evitar que entre la energía negativa…
Jierro
