El jabón con más prestigio en el mundo anglosajón es el llamado «jabón de Castilla», aunque aquí se conoce como el de Marsella. Puede que su fórmula llegase a Europa tras las primeras cruzadas, quizá traída de Siria o Antioquía, en Turquía. En esa zona se fabricaron los primeros jabones sólidos, hechos de aceite de oliva, cenizas de barrillas y, a veces, óleo de bayas o laurel. Este producto emblemático de la cultura mediterránea, se elaboró en el siglo XVIII en Sevilla, Alicante, Cartagena, Málaga, Marsella, Génova, Nápoles y Venecia…
En el siglo I a. C., el escritor romano Plinio el Viejo aseguraba que algunas damas empleaban jabones con colorantes para teñirse el pelo. Existen recetas jabonosas que tienen más de cuatro milenios de antigüedad, pero no podemos estar seguros de si entonces ese producto se utilizaba para lavar.
Desde mediados del siglo XIX el jabón se utiliza sobre todo en la higiene personal, es el producto industrial con el que tenemos nuestro primer encuentro químico tras nacer. Muchos de los recuerdos más antiguos que almacena nuestro cerebro se corresponden con olores. Los jabones de tocador se relacionan con aromas…
En España se fabrica jabón sólido desde el siglo XI, cuando los árabes crearon una almona o jabonería en Sevilla. Se solía usar aceite de oliva y mazacote, un ingrediente que se obtenía a partir de cenizas de dos plantas: la Salsola Kali y la Salsola Soda, a las que indistintamente se las conoce como barrilla o sosa.
A principios de la Edad Media, en Europa se hacían jabones con sebos o grasas animales y cenizas de madera de arce, haya o helechos. Se trataba de compuestos líquidos que se usaban, sobre todo, para lavar la ropa.
De pequeña, ayudaba a mi abuela a fabricar jabón con los aceites de oliva sobrantes colados de las frituras y sosa cáustica. En un lebrillo de cerámica con 5 litros de agua, añadimos despacito 1 kilo de sosa cáustica y, una vez diluida removiendo sin parar, 5 litros de aceite con una caña larga hasta que espesaba. Luego se dejaba reposar 2 días y con un cuchillo señalamos trozos rectangulares para dar forma a las pastillas de jabón. Al mes, endurecida la pasta, se podía utilizar el jabón sólido. Mi abuela para que oliese bien agregaba ralladura de limón mientras lo estaba removiendo…
Jierro
