La fuente de las pajaritas

La fuente de las pajaritas

El símbolo de la Huesca moderna son dos pajaritas, multitud de recuerdos turísticos e incluso productos de pastelería tienen la forma de una pajarita. Esto se debe al célebre monumento de la Fuente de las Pajaritas que proyectó uno de los artistas oscenses más celebrados del siglo XX, RAMÓN ACÍN. Dicho monumento se encuentra en el parque Miguel Servet y representa a dos pajaritas blancas que se hallan enfrentadas y situadas sobre pedestales en forma de cubo.

RAMÓN ACÍN proyectó estas dos pajaritas durante sus años como profesor de dibujo en la Escuela de Maestros de Huesca. Se trata del primer monumento en el mundo inspirado en los plegados de la papiroflexia, las pajaritas relacionan el pájaro y el vuelo; el vuelo y el sueño de la libertad.

ACÍN fue siempre fiel al anarquismo, pero su anarquismo era, de ordinario, risueño y poco amonestador. La inspiración, la vocación, el trabajo del cincel, de la plumilla, de los pinceles o de la estilográfica eran su relación con la vida. Nunca dejó de ser el niño genial y divertido, revoltoso y hogareño. Sufrió la misma triste suerte que Federico García Lorca y Leopoldo Alas (hijo)… tres hombres jóvenes que fueron fusilados.

En la Fuente de las Pajaritas, durante la Guerra Civil y el franquismo aquel que fue tan cruel con la vida de ACÍN y su familia (también fusilaron a su esposa), el que se esmeró en no dejar vestigio alguno de su obra, mantiene en el mismo espacio a las dos pajaritas enfrentadas.

RAMÓN quiso que «las pajaritas» fueran un monumento dedicado a los niños. Como artista, padre y hombre de fuertes convicciones políticas creía en la construcción de un futuro mejor basado en la educación y en la transmisión de valores tan importantes como la libertad o la paz, valores que estas dos aves de metal transmiten.

ACÍN defendió la sencillez en sus obras tanto pictóricas como escultóricas. Varias generaciones de niños han podido jugar y crecer junto a estas dos grandes figuras convirtiéndose en uno de los símbolos de la ciudad, con los colores blanco y verde en el Jardín de las Delicias… y que fue concebido como fuente para los niños que jugaban alrededor.

Miguel de Unamuno, gran aficionado a construir palomitas de papel, las consideraba como protagonistas de los juegos infantiles. Federico García Lorca y Rafael Alberti le dedicaron poemas… Y nunca se les olvidó del todo ni a sus amigos ni a sus enemigos…

Jierro


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