La montaña de Montserrat

La montaña de Montserrat

La montaña de MONTSERRAT, con el monasterio en lo más alto, es uno de los grandes símbolos de Cataluña. Las pintorescas formaciones rocosas de MONTSERRAT son el resultado de la acción del agua sobre el macizo, especialmente durante la era cenozoica. Se tiene constancia de actividad humana desde el Neolítico y pruebas abundantes de asentamientos íberos.

La veneración de LA MARE DE DÉU DE MONTSERRAT (La Moreneta) tiene sus orígenes en el año 880 cuando por unos pastorcillos se encontró en una cueva una imagen de la Virgen. La imagen que hoy se venera fue realizada en el siglo XII. Y su color es por el efecto producido por el paso del tiempo sobre el barniz.

A MONTSERRAT se puede acudir de muchas maneras. Es tradición ir caminando desde Barcelona (55 kilómetros) y allá arriba no se puede pedir más: pintorescos caminos, mil paredes para escaladores, funiculares, pasillos entre rocas, cuevas, etc.

Todo en MONTSERRAT (la montaña mágica) desprende una energía maravillosa. Por encima de los 600 metros se extiende un tupido encinar, el bosque mediterráneo puro, con especies botánicas como laureles, tejos, avellanos, fresnos… enredados por madreselvas y zarzaparrillas y alfombrados por plantas aromáticas que conviven con la roca en MONTSERRAT que se relaciona con el magnetismo que desprende la montaña…

Cuando se pasea entre los originales pináculos de esta montaña como si se tratara de seres o animales: «El Centinela», «El Fraile», «El gigante encantado», «La procesión de monjes», etc. La imaginación se destapa algo y se comprenden tales nombres.

En esas esbeltas masas, cada piedra existe y conserva sus rasgos, pero se une a las demás para formar un único y áureo bloque. Las piedras hablan y predican el mismo mensaje que se escucha en el monasterio, la misma idea que expresó GOETHE cuando, ya anciano, visitó el monasterio: «En ningún lugar hallará el hombre la felicidad y la paz si no es en su propio MONTSERRAT»…

Jierro

Imagen: Bernard Gagnon, CC BY-SA 3.0


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