El caudal de los agravios

El caudal de los agravios

Luce la VIRGEN DE LAS PENAS
en su cara lágrimas transparentes,
que se han secado en su rostro,
tan hondas, tan dolientes, tan bellas,
cual cristales que brillan diferentes.

En su manto de flores coloridas
que en el mes de abril florecen,
se han desprendido las espinas,
como se desprende el dolor que hiere,
cuando es mayor el amor que se siente.

Y, sin embargo,
silencio de misterio la envolvía
cuando manos extrañas de la gente,
en busca del amparo a porfía,
se levantan a ese refugio que protege,
con notas vibrantes que gemían.

Regrese la vida que ha perdido,
tan llena de valor cuando es hermosa,
no haya más odios ni mentiras,
acabe el caudal de los agravios,
no vuelvas a consentirlo, ¡MADRE MÍA!

Jierro


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