El vestido de seda en el baile
al compás de timbales y platillos,
se mueve con soltura y donaire,
en la melodía bella y alegre,
cargada de ritmo latino.
Brilla en su mirada ausente
un placer infinito
o un sueño donde siente:
lágrimas, risas, escalofríos…
Y el pecho de emoción palpita
dentro de aquel ámbito divino,
descorre el velo donde habla
de cercanas, de lejanas palabras,
en un confuso laberinto.
La tranquila noche luciente
con neblinas de colores distintos,
donde la luna de plata asoma
entre malvas incandescentes,
ella baila sola, en pleno idilio…
Jierro
