El silencio nos ayuda a restaurar los recursos cognitivos, nos permite estar un tiempo tranquilos y reflexivos y aumenta nuestra creatividad. Podemos pensar y reflexionar más profundamente, aprovechando emociones e ideas que de otra manera no tendríamos.
El silencio permite llevar a cabo una escucha atenta, con el lenguaje no verbal apropiado, interés por la otra persona y respeto por su discurso. Con él se transmite un mensaje positivo que ayuda a mejorar el clima comunicacional.
El silencio expresa que estamos siguiendo el mensaje o la historia que nos están exponiendo. El silencio no es renuncia sino contención, pausa, reflexión. El silencio es prudencia. El silencio es una bendición, un bálsamo. Escasos son los que saben cuándo hablar y cuándo callar. Pocas veces se tiene en cuenta el valor del silencio para una escucha considerada y activa
Para muchos el silencio significa monasterios, les da miedo; sin embargo es sinónimo de equilibrio y armonía. El silencio es síntoma de salud. Oriente lo intenta personalizar, esto es, desarrollar al individuo creando mejores bases para la resistencia a enfermedades. Pensemos que el silencio es la forma más refinada del sonido, pues, en cualquier lugar tranquilo y silencioso siempre existe algún que otro ruido, murmullo, etc…
Si observamos un poco a nuestro alrededor, creemos que son muy pocas las personas que pueden estar largo tiempo en silencio, lo normal es que estén en el campo, o en las casas, con la radio encendida, aunque la mayoría de las veces no la están escuchando, simplemente es la costumbre de tener compañía…
La causa de ésto la podemos encontrar en el actual sistema «civilizado» de vida que ha conducido a no dar importancia a los beneficios que el silencio comporta para el individuo. El factor de «ser persona» es la «atención», el desarrollo de la atención hacia nosotros mismos, al poder integrador de la mente y el cuerpo.
Cuando confluyen las condiciones de silencio, atención y armonía, todas las personas mejoran en su totalidad. Y desde este nivel es posible la autocuración que nos da la Naturaleza: «UN CUERPO SANO EN UNA MENTE SANA»
Jierro
