Italia, Grecia y la antigua Yugoslavia

Italia, Grecia y la antigua Yugoslavia

Grecia e Italia poseen los suficientes señuelos históricos, humanos y paisajísticos como para desear visitar estos países y gozar de los encantos de sus múltiples atractivos y la luminosidad de su mar y de sus campos.

Supongamos que desde Málaga cogemos el tren hasta Génova y llegamos al umbral de Italia y frente a nosotros se extiende un panorama cautivador: Pisa, Florencia, las aldeas toscanas, Siena, Peruggia, Asís; todas enmarcada en los verdes valles de Los Apeninos y conservando el aroma renacentista de sus plazas.

Llegando a Roma parece que tenemos que hacer balance de todo lo que hemos visto en la mitad norte del país, pues en cuanto salgamos hacia el sur cambiará todo, parecerá que hemos entrado en otro mundo, lejos de la civilización.Vendrá entonces la Costa Amalfitana, Nápoles y el Vesubio, el aroma rural de todo el Mar Tirreno.

Desde Brindisis, nos embarcamos para Patras en Grecia… Tras explorar las polis griegas, las aldeas remotas y las montañas de Macedonia, daremos la vuelta por la antigua Yugoslavia y su costa. Montenegro, las bocas de Kotor, Dubrovnik (una de las ciudades más hermosas del mundo, prohibida a los coches), la serpenteante costa dálmata y por el Mar Adriático volvemos a Venecia, al norte de Italia y de nuevo a Génova para regresar en tren hasta Málaga.

Esta vuelta a Italia, Grecia y la antigua Yugoslavia tiene unos 3000 kilómetros contados desde Génova. Acabaremos embriagados de Mediterráneo, empapados de tesoros al aire libre, impregnados de todas las cosas que hemos encontrado y gozado en mundos de vida diferente…

Jierro


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