COLLIOURE, ciudad del sur de Francia, puerta de entrada a la Cote Vermeille (Costa Bermeja), que estuvo integrada en la Corona de Aragón y llegó a ser residencia veraniega de los Reyes de Mallorca.
ANTONIO MACHADO y su madre, aquí llegaron entre miles de exiliados republicanos derrotados y aquí murieron con tres días de diferencia. Descansan en el cementerio. Junto a su tumba se encuentra un buzón lleno de correo y, sobre la lápida, estos versos:
«Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar»Antonio Machado
Carlos V reforzó las defensas de COLLIOURE antes de empezar un toma y daca con los franceses, que terminó con el tratado de los Pirineos en 1659, por el que Rousillon pasaba definitivamente a Francia.
COLLIOURE es una villa antigua, mezcla de playa y piedra, con pequeñas calles donde se apiñan restaurantes y tiendas que ofrecen los productos del país: desde el vino a la anchoa de merecida fama.
El paseo, además, parece punteado por reproducciones de cuadros inspirados en el entorno. Y es que aquí descubrieron la luz y el color muchos artistas importantes de la historia del arte del siglo XX.
La Costa Bermeja, luminosa, árida y agreste, se extiende hacia el sur. El monte y el mar, la vida, el arte y la muerte nos llevan a CERBÉRE el último pueblo de esta costa, un cruce de caminos donde llegó el tren a finales del siglo XIX.
Durante la Guerra Civil española, allí se cruzaron los que huían de la Barcelona revolucionaria con extranjeros que querían alistarse en las Brigadas Internacionales, y se mezclaron con policías, contrabandistas y agentes secretos.
Luego vieron pasar a los que huían del ejército fascista de Franco. Y pronto, los que en dirección contraria huían del nazismo, como el filósofo WALTER BENJAMÍN, que fue a morir al otro lado de la frontera en PORTBOU.
CERBÉRE parece todavía escondida. Un extraño y delicioso reducto donde todavía es posible sentarse frente a la pequeña bahía a contemplar el mar…
Jierro
