Cálido eco

Cálido eco

Pasaron las primaveras
y embriagados de nostalgia,
suspiran las violetas,
sobre el jardín sombrío
de aquella tarde que sueña.

La brisa errante ha traído
un perfume que recuerda,
olores de la marisma,
gotas de agua que besan.

Sus ojos clavados en los míos
hablan en hondo silencio,
como quien pierde un amigo,
en un paisaje desierto.

¿Por qué te vas? le pregunto,
me miró, parando el tiempo,
no se atrevían a decirme,
sus profundos ojos negros,
que entre la bruma ha de irse…
¡Dejó su cálido eco!

Jierro


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