Amanecer estival
con el canto de la rana,
escondida en el estanque,
entre los juncos y cañas.
Mezclan sus colores
hojas oscuras y pálidas,
viejo prado forestal,
donde todo el jardín se desvela,
los pájaros en armonía,
acuden a la claridad,
con gorjeos y melodías.
A la ventana abierta
llega curioso un mirlo,
que ha pasado la noche,
trastornado y perdido.
Por rincones encalados
van en fila las hormigas,
arrastran una tras otra,
a gigantescas semillas…
Jierro
