Con un sol de agosto abrasador,
buscando sombra bajo una encina,
medio asombrada, con gran sosiego,
en la tarde perezosa de apretado calor,
la memoria, trajo a mi recuerdo,
en un nido abandonado de primillas,
aquel hogar ahora yermo, antes lleno de vida…
Sola canta la chicharra, a la luz de la tarde clara,
sube, sube, poco a poco, la música eleva el tono,
y su melodía monótona, entre ramas escondida,
se oye desde muy lejos, hasta la anochecida,
que troca por el canto del grillo,
en llanuras, grietas y rincones desiertos,
ensombrados por la luna descolorida,
el eco desborda al silencio…
Jierro
