Ha pasado un cuarto de siglo cuando INTERNET prometía ser un espacio de «LIBERTAD», donde los derechos civiles no podían ser sometidos. Actualmente, sólo somos el cebo, nuestros datos personales, nuestras comunicaciones, nuestros movimientos online…
Nuestra intimidad, es la mercancía de un centro comercial, donde los poderosos GOOGLE, FACEBOOK y sus compañeros de viaje, hacen rebosar sus arcas… Nuestra información es lo que les da valor, y nosotros atrapados en una tela de araña, siguiendo en la red social, diseñada para recopilar las preferencias personales del usuario… Cuando buscas algo, te persiguen anuncios y avisos de productos parecidos…
Para las empresas cuyas actividades son online, es fácil saltarse las legislaciones locales sobre privacidad, pues se amparan en cuestiones jurisdiccionales. Los anunciantes pagan, sobre todo y cada vez más, para que sus anuncios vayan dirigidos a los perfiles de sus productos… Eso implica el uso de la publicidad que se verá en las márgenes de las páginas que visitemos.
Los anunciantes pueden apuntar sus dardos a determinados segmentos de población, según su comportamiento en la Red. Y los anuncios no sólo aparecen en las márgenes de la pantalla, sino que se muestran dentro de las páginas de inicio, camuflados en su entorno, lo que le confiere una sutil sensación de familiaridad que, por lo visto, tiene gran éxito a la hora de lograr sus fines: pinchemos el anuncio….
Pueden guardar información de qué dispositivos usas, qué tipo de conexión tienes, a qué hora te conectas, gracias a las COOKIES no sabes a quién le estás dando información de tus movimientos y tu identidad, ni para qué… si sigues determinada línea política, si tienes un problema de salud, si estás buscando trabajo, pareja o alojamiento…
INTERNET husmea tus movimientos y guarda constancia de ellos. ¿Qué pasa con toda esa información? ¿cuánto pagarían por ella, timadores, anunciantes, compañías de seguros…?
FACEBOOK, igual que GOOGLE, insisten en que no venden la información y que sólo la registran para mejorar la experiencia del usuario… Aún así la duda sigue abierta.
Jierro
