El devenir del flamenco

El devenir del flamenco

Sin entrar en juicio de valor sobre la raíz folclórica del flamenco, lo que sí se puede asegurar es que el flamenco nace del propio pueblo. Los diferentes legados musicales que existen en el Sur de España se podían trasladar a la España árabe, porque las modulaciones y adornos que definen al género flamenco son heredadas de los cantos monocordes islámicos, que al pasar por el tamiz de las gargantas de los cantaores se ha convertido en un arte indiscutible…

La movilidad social, las migraciones y la mezcla étnica se vieron influenciadas por las diferentes tradiciones musicales regionales que también se convirtieron en una expresión de las clases sociales bajas en el ambiente urbano, concentrado sobre todo en las tabernas, los cafés, las cárceles y prostíbulos como lugares de sociabilidad urbana. De ahí la amalgama de la tradición, los sentimientos nostálgicos con la experiencia traumática de la migración, la exclusión social y el desarraigo cultural…

El flamenco refleja «la civilización mediterránea» con sus importantes fisuras religiosas y socio-económicas, toda la complejidad de las relaciones sociales que expresan el dolor y al mismo tiempo la alegría con la voz a punto del quebrantamiento que apela tanto a lo sexual como lo sagrado, a la naturaleza y religión como estados de profunda excitación…

Sin embargo, el flamenco no es el folclore de Andalucía, sino un género artístico fundamentalmente escénico. La moda de los cafés cantantes permitió el surgimiento del cantaor profesional.

La cantante Rocío Jurado internacionalizó el flamenco a principios de la década de los 70, fue reconocida a nivel internacional por su perfecta tesitura de voz en estos géneros. Paco de Lucía y Camarón de la Isla dieron un impulso creativo al flamenco.

Hay otros artistas contemporáneos que emplean nuevos estilos musicales fusionados con el flamenco manteniendo en sus interpretaciones un sentido más clásico del flamenco, es decir un significativo regreso a los orígenes…

Jierro


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