Naturaleza en acción

Naturaleza en acción

La belleza no es otra cosa que la naturaleza en acción. Siempre existe la oportunidad de que dando un paseo por el campo tropecemos con un conejo o nos encontremos con alguna hoja de árbol en el bolsillo.

Una de las mayores compensaciones del automóvil es que nos acerca al monte y permite a muchos trabajadores de la ciudad tener sus hogares en el campo.

Parece que la actual vida artificial supercivilizada, aparta al hombre demasiado de las sencillas leyes de su ser natural, y los resultados son mezquinos temores, celos nerviosos, ambiciones frustradas y la infelicidad…

Realmente ver salir o ponerse el sol cada día, conservaría sana nuestra mente. Al que contempla un rasgo de belleza natural no le puede sobrevenir daño ni desilusión. La alegría es la condición de la vida…

Cuando nuestros sentidos están plenamente despiertos, la fiesta verdadera no es la comida ni el vino, sino la naturaleza misma. Cuando se vive en calles de cemento y pisos alfombrados se puede llegar a olvidar el espectáculo de la NATURALEZA tan intenso y variado.

Cualquier hora al aire libre es un espectáculo, el mismo aire que respiramos cambia su olor al pasar por un pinar o en la orilla del mar. Los colores se identifican o resplandecen y las masas encrespadas de nubes corren unas contra otras a diferentes velocidades. El misterio del universo está en que no lo conocemos.

Cada vez menos personas miran al cielo y no ven los bosques. Sin embargo, el efecto de la Naturaleza hace cambiar la escala de valores de la vida en las grandes ciudades.

La sociedad está siempre enferma y la mejor más enferma aún. Las doctrinas de la desesperación, la tiranía o la servidumbre espiritual o política, aparta a las personas de las sencillas leyes de su ser natural…

Jierro

Imagen: JABerrocal, CC BY-SA 4.0


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