Se data la existencia del kéfir hace cientos de años y fue considerada desde entonces una bebida medicinal. Originario de los Balcanes y las montañas del Cáucaso, el kéfir un viejo conocido de los pastores por sus propiedades medicinales, su receta era el secreto mejor guardado, considerado un bien familiar, que sólo se transmitía de generación en generación.
Al guardar los pastores nómadas búlgaros la leche en botas confeccionadas con pieles de cabras que nunca se lavaban. Según la estación, las colgaban cerca de la puerta de la casa, en el exterior o interior. Se añadía leche fresca para reemplazar a la que se iba consumiendo según se iba desarrollando la fermentación. Observaron que la corteza esponjosa y blanquecina de la pared interior de la piel era capaz, sí se añadía leche, de dar una bebida distinta y mejorada.
La palabra kéfir proviene del turco keif que significa agradable sensación de sentirse bien, que conlleva además la connotación de bendición a quien se regala. Marco Polo lo mencionaba en sus relatos, y en el siglo XIX se empezó a utilizar como remedio contra la tuberculosis. Se considera un elixir de larga vida y un probiótico que facilita la digestión. Una propiedad única del kéfir es que contiene kefiran, un potente antimicrobiano natural.
En el siglo XX la sociedad soviética de Medicina decidió desentrañar sus misterios, y a partir de ahí, el kéfir fue un ingrediente básico en la dieta soviética. Uno de los mayores beneficios que nos aporta el kéfir es el efecto probiótico que ejerce en nuestra flora intestinal.
Llevando una filosofía de vida y alimentación saludable, el kéfir es una pieza clave para disfrutar de una buena salud:
- probiótico natural
- mejora el sistema inmune
- tiene efectos antioxidantes y antineoplásicos o sea impide el desarrollo de células tumorales
- aumenta la tolerancia a la lactosa
Para preparar el kéfir en casa no se precisa más que un tarro de cristal de boca ancha y cierta cantidad de nódulos de kéfir, se llena el bote hasta tres cuartas partes de leche entera y se cuela a las 24 horas, en un colador que no sea de metal, los nódulos se devuelven al tarro y se vuelve a rellenar de leche entera o fresca…
Jierro
Imagen: Svorad, CC BY-SA 4.0
