¡Cuántos OTOÑOS han pasado,
sobre este pueblo viejo,
cuna de arte y de sabios!
El paso de generaciones
en sus raíces sembraron,
la esencia y la cultura,
señales de identidad,
que el tiempo nunca ha borrado.
En el paisaje quedo
de azahares perfumado,
desde el río sube al Hacho,
un viento pobre que lleva:
hojarascas de las huertas,
polvillos de carrizales
y flora de la ribera
que el estío ha despintado.
Mirando a las estrellas,
en ÁLORA, la gente del campo,
nubes plomizas aparecen,
entre almendros sedientos,
por LA ALGARVÍA agitando,
tormentas de nubes secas,
que no regarán los campos…
Jierro
Imagen: Tyk, CC BY-SA 4.0
