Tierras en desequilibrio

Tierras en desequilibrio

La agricultura comenzó cuando el hombre dejó la vida nómada por una existencia más estable. En algunas zonas se crearon formas de agricultura más permanentes, como la rotación de cultivos. Pero muchas veces las tierras se iban consumiendo por la superpoblación y el consumo excesivo de los recursos naturales. Las exigencias económicas y las prácticas agrícolas deficientes también están agotando grandes superficies de la tierra en desequilibrio con el ambiente.

La ausencia de bosques hace que se pierda el microclima creado por la sombra arbórea, el manto de hojas y las raíces…, entonces aparece la erosión producida por el viento y la lluvia torrencial. Los precios de los derivados del petróleo suben imparablemente y se hacen prohibitivos. El encarecimiento del carburante, de la maquinaria agrícola y de la mano de obra empujan a los agricultores a la bancarrota. Además de los costes de cultivo suben los del transporte, la transformación y el embalaje junto con la gran cantidad de fertilizantes y agua que necesitan las variedades híbridas, ha convertido a la agricultura en un factor limitante de la producción. Han muerto más personas por el hambre que por las guerras. El mundo está acosado por la escasez de agua y la situación va a peor.

Las aguas subterráneas potables constituidas durante siglos se están agotando. El agua de lluvia no compensa las extracciones del subsuelo y la capa freática desciende. En el tercer mundo las mujeres pasan la mayor parte de su tiempo yendo a buscar agua. Podemos decir que los países desarrollados están minando los recursos naturales (sobre todo la tierra cultivable) tanto como los subdesarrollados, y es de esperar una fuerte elevación de precios de los productos agrícolas no debida precisamente a la inflación.

La visión corta de nuestra generación trae como consecuencia los límites en que tendrán que vivir nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Hay pocas personas que cultivan hoy sus propios alimentos, y al campo hay que volver para que las ciudades sigan viviendo. Las zonas rurales que las mantienen deben volver a ser lugares donde vibre la vida…

Jierro

Imagen: Colin C Wheeler, CC BY-SA 3.0 ES


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