Cada vez es menos agradable leer el periódico, ver las noticias de la tele o escucharlas en la radio… Atentados, guerras, deterioros ecológicos, conflictos internacionales, tensiones crecientes… Nuestros oídos se han insensibilizado ya al rumor de la violencia. No podemos hacer otra cosa que recomendar optimismo y esperanza, pero ante la realidad esto resulta cada vez más difícil.
Los problemas de la desnormalización en la vida humana han afectado a grandes masas de gente y todos no podemos irnos a una isla sin cambiar de trabajo ni de estilo de vida, no podemos acudir en masa a los centros de yoga, no podemos abandonar la ciudad e irnos todos al campo. Va siendo urgente la normalización de la vida en todos sus aspectos, la renovación de métodos y enfoques educativos sanitarios y alimenticios.
Podemos llegar a convertir el acontecer diario en una divertida e interesante «gimkana» en la que todos jugamos. Podemos participar en el «Gran Cambio» empezando por nosotros mismos: la salud y la paz interior son contagiosas y así las soledades se convertirán en momentos de meditación, los ingratos trabajos domésticos en terapias, la jornada laboral en una nueva lección de aprendizaje de la vida, los problemas en obstáculos en el camino…
No envidiemos, al que lo ha podido dejar todo y comprarse un velero para viajar a la aventura. Nuestro viaje puede ser el patio de la casa, nuestro grupo la familia que ya tenemos, nuestra aventura ir al trabajo de siempre, lo importante, lo que de verdad sirve, es el espíritu con que todo se haga; la alegría, la cooperación, la paz, la paciencia, la generosidad…
Son todos estos ingredientes los que harán cambiar nuestra vida, la de siempre, la que hoy ya tenemos, después podemos añadir el incienso, las tisanas y todo lo demás… No caigamos en folklorismos de moda sin una base de sinceridad con nosotros mismos y con el resto de la humanidad…
Jierro
Imagen: Dawid Zawiła davealmine, CC0
