El origen del perfume

El origen del perfume

Aunque con frecuencia el perfume se atribuye a la época de los egipcios, en la Edad de Piedra se quemaban maderas aromáticas y resinas para complacer con humo a sus divinidades. El origen de la palabra perfume viene del latín, «per fumum«, olor por medio del humo. Los perfumistas pertenecían a grupos familiares cerrados que guardaban celosamente el secreto de su elaboración.

Perfumar el ambiente tanto en los templos como en las casas, era algo habitual en la Antigüedad. El incienso silvestre con hojas y frutos de eucaliptos, espliegos, mejoranas, romeros… puestos sobre la chapa del fogón o en cualquier lugar caliente de forma que no ardan, impregnan el ambiente de sencillez y da una atmósfera tibia y relajada. También al mezclar las plantas con resina caliente, aunque tienen que estar secas y pulverizadas.

Los contenedores de perfumes pasaron a ser elementos de vital importancia: el alabastro, la cerámica y el vidrio que poseía también excelentes cualidades de conservación y era un material más asequible, reutilizable y reciclable. Los perfumes destinados a las élites, más densos, aromatizados con exóticos productos pueden llegar a costar precios astronómicos.
El uso de aceites perfumados en el mundo del deporte aparece desde tiempos de Homero.

Existe todo un arte del olfato: el arte de la perfumería, todo el olor de un cuerpo, combinado con un perfume adecuado, producirá un olor personal. No reconocemos nuestro propio olor al igual que nuestra voz, nuestro carácter o nuestra cara, en cambio las personas que viven con nosotros, sí lo perciben. Una persona se perfuma para encontrarse bien consigo misma y también con los demás. Es un elemento relevante de la personalidad, de ahí la gran variedad de perfumes que se adapta a todo tipo de personas y a las diferentes emociones que busca transmitir: empoderamiento, sensualidad, seguridad…

Fue con la alquimia y la civilización árabe donde la experimentación y el desarrollo del perfume teniendo como disolvente el alcohol dio paso a la creación de aromas más finos y duraderos. El pueblo árabe, que desembarcó en España, extendió la cultura del perfume a toda Europa…

Jierro

Imagen: Gaius Cornelius, Dominio público.


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