El origen de la escoba

El origen de la escoba

La existencia de la escoba ha acompañado al hombre casi desde el principio de los tiempos. En la antigüedad era un instrumento muy utilizado en asuntos relacionados con la superstición y la magia. Con la escoba se barrían los males divinos y humanos que acechaban al hombre. Las primeras escobas consistían en un manojo de ramas atado a un palo que facilitaba bastante la tarea de retirar del suelo todo aquello que molestaba. Para su fabricación se empleaba sorgo escobero.

En la antigua Roma (siglo VII a. C.) entre las tareas desempeñadas por las parteras se encontraba la de barrer el umbral de la puerta de las parturientas. Pues se protegía a la madre y al bebé de los malos espíritus. En la época de la caza de brujas ( entre los siglos XV y XVIII) empezó a circular la idea de que la mujer que tuviera una escoba era, sí o sí, una bruja. La sospecha venía de la creencia de que las malvadas brujas la utilizaban para esconder entre sus ramas las hierbas prohibidas por la Inquisición.

No sería hasta el siglo XIX cuando se fabricase la primera escoba similar a la que usamos en la actualidad, la escoba plana que conocemos. Hoy en día, la escoba está colgada de una pared o detrás de una puerta en cualquier casa, empresa, fábrica o dependencia pública.

En el libro de José Manuel Frías «Granada Misteriosa» viene recogida esta leyenda: En la ALPUJARRA, una joven de BUBIÓN, al cumplir los 20 años, su padre pretendía darla como esposa a un señor feudal más cruel que él.
Ella enamorada de un cabrero, el cuál haría cualquier cosa por salvar su amor, la llevó huyendo por la sierra, se encontraron con el diablo que le dio una escoba. La escoba era capaz de barrer la nieve y hacer que los perseguidores quedaran sepultados por ella. Y así lograron dejar atrás LA ALPUJARRA y también la escoba, que según cuentan, todavía sigue barriendo la nieve de SIERRA NEVADA…

Jierro

Imagen: Vladimer Shioshvili, CC BY-SA 2.0


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