Dragonera: guardián del umbral

Dragonera: guardián del umbral

Acecha la amenaza a la Isla DRAGONERA, una isla del Mare Nostrum del archipiélago de las Baleares, la compraron en 1974 pero no pueden urbanizarla, cada uno de los pasos que dan los financieros provoca pasos en dirección absolutamente contraria en gentes que sólo se unen por este empeño: que nada sobre la isla ocurra, ni siquiera un chalé para millonario extranjero y más o menos aburrido.

¿LIBRE? de esos fenicios modernos que a todo ponen precio, de los que ignoran la isla, de los que ocupan ideológicamente con edificios modernos como si para ella eso fuera necesario, y libre también, sin duda, de los ecologistas. O sea : LA DRAGONERA, las únicas personas que son capaces de vivir sin destrozar: los animales.

Pero la isla duerme. Su silencio es largo y su silueta de dragón siembra desde hace tiempo inquietud e impaciencia. ¿Qué sucede ahí abajo? Actualmente DRAGONERA es una isla inhabitada. El gobierno compró la isla y sus islotes y fueron declarados Parque Natural.

La ISLA DRAGONERA es considerada como uno de los lugares con más variedad de plantas, 361 familias, y lagartijas, siendo el lugar de diversas familias de fauna que se encuentran protegidas en esta gran reserva natural.

«Los hombres de LAS GYMNESIAS no usan de oro o plata, prohibiendo rigurosamente que se traigan a la isla, dando por razón que GERYON, hijo de CRISAURO, fue muerto a manos de HÉRCULES, a causa de estos metales». Así que juzgaban que quedando libres de estas perniciosas riquezas vivirían a salvo de todo género de asechanzas…

LA DRAGONERA es, como el Dragón, guardián del umbral. Su perfil de monstruo que vigila ha sido capaz de estimular temores y oscuros presentimientos.

Lo moderno intenta a toda costa de huir de semejante silueta y, curiosamente, cree haberlo conseguido, pero la desazón y el desconcierto permanecen.

Lejos de las inquietudes, duerme centrada en sí misma; lejos de los geógrafos y de todo aquel que sobre ella construye cábala, imaginación o historia…

Jierro

Imagen: Ce Ele 415, CC BY-SA 4.0


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