Situada a tres horas en tren desde Helsinki, la capital de FINLANDIA, la ciudad de MIKKELI es la puerta de entrada a este extenso territorio de agua y bosque. Multitud de pequeñas islas, puentes, transbordadores y un sinfín de cabañas escondidas entre los árboles forman el paisaje.
Es fácil comprender porque se llama MIKKELI la región de los lagos, ocupa unos 100.000 kilómetros cuadrados, mayor que Andalucía, y su fisonomía actual comenzó a forjarse hace unos 12.000 años con el deshielo de los glaciares, que al arrojar sus aguas al mar Báltico fue firmando esta inmensa telaraña acuática. Con frecuencia se llama «la región de los mil lagos».
Una cabaña solitaria, una barca junto al muelle y un paisaje infinito de agua y bosque, sin vecinos a la vista y con la compañía de la naturaleza es el destino preferido de quienes buscan sumergirse en la naturaleza para practicar el senderismo, la pesca o los deportes náuticos. O bien para tumbarse en el porche a contemplar los reflejos verdinosos del agua y disfrutar del entorno.
Muchas cabañas «MOCKI» son propiedades que siempre han pertenecido a la misma familia. Los finlandeses con el mérito de haber intervenido sólo lo imprescindible, sin modificar el ciclo vital de la naturaleza, auténtica protagonista del lugar, han sabido dominar esa tundra abriendo carreteras que parecían imposibles, enlazando unas islas con otras a través de puentes y transbordadores fluviales, y trazando senderos en medio de la espesura.
Si a lo largo del invierno FINLANDIA es el del manto blanco de la nieve, durante los meses estivales el país revive bajo la luz del sol de medianoche y desde MIKKELI nos lleva una carretera de bellos paisajes hasta Savonlinna, la villa más antigua de FINLANDIA en una atmósfera de antiguo refinamiento. Visitando algunos de sus balnearios señoriales o paseando por callejuelas que llevan hasta el castillo, la joya de la ciudad, donde acoge cada verano «el festival de la Ópera de Savonlinna» una experiencia inolvidable, pues permite disfrutar de la música a la luz del sol de medianoche y rodeado de murallas centenarias que se reflejan en el lago.
En la región de los Lagos es posible sentir el latido de uno de los últimos paraísos naturales de la vieja Europa. Un placer para los sentidos…
Jierro
Imagen: Jyri Tiusanen, CC BY 2.0
