Navegando entre montañas
al fondo el azul marino,
en los años que pasaron,
en el tiempo que he vivido,
no quiero abandonar los árboles,
la pelea con las flores,
con música de pajarillos,
ni el silencio de la tarde,
cuando el sol desaparece,
tras los montes enrojecidos.
…Y me iré, cualquier día,
en letras invisibles leo,
el destino tiene escrito,
dejaré aquí mis besos,
con los juegos de los niños,
los bailes en la cocina,
mis fuertes muebles de olivo,
los canastos hechos de caña,
la vieja caja de hilos…
Seré polvo viajero
volando por los caminos,
llevando buena energía,
a los nuevos peregrinos…
Jierro
Imagen: Por los caminos de Málaga, CC BY 2.0
