Soñar, con el mar,
con incógnitos caminos,
tan lejos, tan lejos,
de la otra realidad,
de plenitudes, todo un sueño,
por doquiera mi destino,
con la sangre envenenada,
en un desorden tan dulce,
de aquel oscuro duelo.
Creí haberte olvidado
y apareces en mis palabras,
acaso fue el desatino,
tú, tu nombre acariciado,
en un paisaje sin agua,
como un breve viajero,
dispuesto ya, a marcharte,
de aquel amor, de aquel sueño.
Los ojos se vuelven tristes
entre el viento de la tarde,
en el templado entretiempo,
buscando algo de balde,
que puso haber sido nuestro,
sin irnos a ninguna parte,
pero que no pudo serlo…
Jierro
Imagen: Asif.nawaz99, CC BY-SA 4.0
