Pensamientos erráticos y dormidos
a estas horas de la madrugada,
donde en los estantes sueñan los libros,
las palmeras mueven sus hojas de plata,
cuando la brisa, al fin, ha elegido,
llegar en un viento envuelto de amores,
con música invisible que en el aire canta.
Noviembre se marcha, igual que vino,
en un sueño real de cosas pasadas,
a media luz la estancia huele a flores,
pues la lluvia pasó con lágrimas secas,
y la tierra quedó más desangrada.
Sólo las estrellas irisan el cielo,
el cuarto menguante la luna no alcanza,
con soledad sedienta y dulce silencio,
diciembre traerá grandes nubarrones,
que derramen gigantes abanicos de agua…
Jierro
