Migrantes en Argentina y España

Migrantes en Argentina y España

Entre los años 1869 y la I Guerra Mundial y luego en la época de la Guerra Civil Española, llegaron a Argentina miles de españoles. En la Buenos Aires de principio del siglo XX había tantos inmigrantes como nativos argentinos.

Entre aquellos abuelos que llegaron la mayoría fueron trabajadores campesinos, jornaleros, de escasa preparación, pero con la voluntad de prosperar y ser aceptados. Los llamados «gallegos», aún cuándo provenían de distintas regiones de España. Instalaron pequeños comercios o almacenes y fueron aceptados por los argentinos nativos. Tal fue su número que se terminó conociendo la Avenida de Mayo como la Avenida de los españoles.

Los españoles formaron familias mixtas, educaron a sus hijos y le dieron estudios. Algunos hijos de inmigrantes españoles y de otros orígenes, pronto llegaron a cargos de poder y responsabilidad.

En los últimos años, algunos de sus nietos y bisnietos vuelven a la Madre Patria buscando trabajo o la posibilidad de formación que no encontraron en Argentina… Pero muchos de ellos se encuentran en condiciones de marginalidad, y sufren por la sospecha de que algunos observan al que viene de lejos, como que viene, a llevarse algo que no les pertenece.

Al salir de Buenos Aires se piensa que el Primer Mundo es España y que podrían trabajar en buenas condiciones sin pedir favores.

Muchos inmigrantes argentinos logran conseguir empleo, pero cuando no trabajan en «lo suyo» se sienten socialmente marginados y excluidos; sus expectativas eran otras y el choque ante la realidad laboral española resulta a menudo traumático.

Tengamos en cuenta, los múltiples cambios de las leyes de extranjería que ha sufrido España en estos últimos años. Ni puede tampoco ignorarse que los países europeos están sometidos a «crisis» nacionales o internacionales que les hacen aplicar medidas drásticas en la conducción económica y en consecuencia, menores posibilidades de trabajo.

En España los argentinos suelen pasar desapercibidos por su apariencia, se mimetizan con la población que los acoge. Esto implica una menor resistencia a la integración y una mayor calificación, ya que suelen tener instrucción universitaria y pueden competir por puestos calificados según su perfil.

No olvidemos que hay un mundo de distancia entre viajar con o sin los papeles en regla.

Conseguir un empleo en España es muy difícil, y ni hablar si lo que se busca es un puesto en condiciones dignas…

Jierro


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