Con un sorbito de Champán entrechocando las copas «chinchín» daremos paso al AÑO NUEVO. Tradicionalmente hay tres copas: el modelo llamado flauta, larga y estrecha; la de tulipa, algo más abombada que la flauta; y la clásica copa Pompadour que tomó el nombre sirviendo de modelo el seno izquierdo de la amante del monarca Luis XVI de Francia, MADAME POMPADOUR.
Fue un fraile PIERRE PERIGNON, quien descubriera este vino carbónico en el siglo XVIII elaborado en la región francesa de la «Champagne». Nació lo que llamamos «denominación de origen del champán».
El origen del brindis se remonta a la Antigua Grecia y Roma, en las celebraciones y reuniones se brindaba o se chocaban las copas para que el contenido pasase de un recipiente a otro, como muestra de confianza, pues era un método habitual de asesinato, envenenar las copas.
En el siglo XVI con motivo de la celebración de una victoria del ejército de Carlos V sobre Roma. Al tomar de forma victoriosa la ciudad y saquearla, cuenta la historia que los mandos militares llenaron sus copas de vino, las alzaron al frente y dijeron: «bring dir’s» que en alemán significa «te lo ofrezco».
En las corridas de toros, «hacer un brindis al sol» lo hacen los toreros, cuando la tarde pinta complicada, para tener al menos asegurado el respaldo del público de ese tendido con menos poder adquisitivo y auténticos aficionados…
El champagne dejó de ser considerado una bebida de dioses y nobles y hoy es habitual encontrarlo a distintos precios. La sidra y el champagne son, en España, las bebidas más frecuentemente elegidas al momento del brindis. Con sidra, champagne o cava, el brindis es un momento especial. Convoca a todos los presentes y nos une en un grito de «SALUD», símbolo de amistad, buena voluntad, suerte y prosperidad…
Jierro
