COVADA, es una palabra que significa incubar, empollar. Con este término etnográfico se hace un rito de magia de reconocimiento del recién nacido practicada en algunos pueblos en el momento del nacimiento de su hijo que consiste en una especie de simulación del parto por parte del padre, que se acuesta junto al recién nacido y se hace pasar por la madre para despistar a los malos espíritus…
Es el padre quien recibe la felicitaciones de los familiares y amigos, mientras la mujer apenas ha dado a luz, lava al recién nacido y se va a hacer los trabajos domésticos o del campo.
La COVADA en la sociedad actual existe, porque hay cada vez más padres que desde el mismo momento de la concepción, acompañan muy de cerca el embarazo viviendo a pleno la crianza de los hijos. La medida más innovadora de la ley es «el permiso de paternidad» se trata de un derecho individual y exclusivo del padre, que se reconoce tanto en los supuestos de paternidad biológica como en los de adopción y acogimiento.
La práctica moderna de la COVADA en la sociedad actual sirve: Al niño, porque significa que su padre se hace presente desde el comienzo y lo incorpora a sus primeras sensaciones y vivencias. Al padre, porque se establece los primeros lazos afectivos con sus dos progenitores, no sólo con la madre y se transforma en «padre». A la madre, porque la presencia cercana del padre significa un insustituible apoyo y garantía de futuro, facilitándole una relación equilibrada con su maternidad.
Podría decirse que con esta práctica, el hombre reclama el espacio «mágico y sagrado» exclusivo de las mujeres y lo hace suyo, es una manera de reconocer al bebé como propio y estrechar vínculos los primeros días.
Los padres están tomando un papel mucho más activos que sus predecesores, lo cual, se agradece y es justo…
Jierro
