El pavo real

El pavo real

Adorado en la India, venerado en Tailandia, personaje folklórico en Persia, los descendientes de DARÍO debían ver con horror el trato que les daban los romanos, para los que apenas EL PAVO REAL fue un plato de cocina más.
Quién haya admirado de cerca sus plumas habrá notado la estrecha relación que tienen con el mundo de la pintura y la joyería. Tan solo en el periodo modernista, de Inglaterra a Cataluña, EL PAVO REAL, fue objeto de un sinfín de obras plásticas… Hoy solitario en algunos zoológicos o jardines, ya no es digno de tantos elogios, aunque continúe maravillando a los niños…

Símbolo de la rueda solar, del fuego y del cielo estrellado, EL PAVO REAL suele abrir su majestuosa cola multicolor en la que brillan múltiples ojos iridiscentes para cortejar a la hembra. Dueño de una visión y un oído extraordinario, pero tope cantor, EL PAVO REAL se pronuncia roncamente para avisar de los peligros a los demás pájaros. Los machos viven en grupos y las hembras separadas cuando termina el celo.

Conjura la sequía y atrae la lluvia. Para los chinos la sola contemplación del despliegue de la cola, hace concebir a las mujeres. Según la mitología china, los bellos colores y los «ojos» de la cola del PAVO REAL representa la fama y la buena suerte, para las distintas culturas es un símbolo práctico de poder, fuerza, confianza e incluso divinidad.

Antaño, las plumas de aves eran adornos para las mozas; se creía que las protegían del mal de ojo, malos encuentros, brujerías y espíritus malvados. Descuella en este sentido EL PAVO REAL macho, por la hermosura de su plumaje. EL PAVO REAL blanco resulta de un cruce selectivo de pavos que presentan manchas blancas y la mutación les produce leucismo total, lo que impide que la melanina se deposite en las células plumíferas.

Traen buena suerte y felicidad. Mientras desaparecen día a día especies enteras, y la Naturaleza es avasallada impunemente, la cola del PAVO REAL se extiende sobre el mundo natural hacia el campo fértil de la imaginación con el fin de rescatar lo que se ha deteriorado por un exceso de realidad…

Jierro


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